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Se presenta aquí una guía de buenas prácticas sindicales, un instrumento de acción y sobre todo una evidencia contra las falsedades que la hegemonía neoliberal, ha conseguido ir colocando como ciertas. Las políticas laborales no obedecen a criterios de clase, de una élite económica y financiera sobre nosotros. Esto hay que tenerlo muy claro, tanto individual como colectivamente, cuando nos pregunten porqué son tan pequeños y padecemos severos recortes en nuestros salarios.

Texto extraído Boletín informativo de Co.Bas . ​septiembre 2014

1. La realidad concreta, efectiva y no la formal

No es que, al iniciar una relación laboral, la única posibilidad que tenemos sea simplemente suscribir lo que el empresariado nos diga. Pero lo que importa es la verdad concreta de los hechos y no el como se llame el contrato o recen las cláusulas.

Las empresas tienen que cumplir unos mínimos legales. Debes de tener a mano y leer el Estatuto de los Trabajadores y el Convenio Colectivo que te corresponde o el Estatuto Básico del Empleado Publico.

2. Conocer la realidad de empresa y compañeros/as

La relación con los y las colegas ayuda a tejer vínculos de solidaridad que puedan permitir iniciar fácilmente acciones de lucha colectiva: por ejemplo, conseguir testigos favorables en defensa de nuestra.

Conocer la estructura organizativa y productiva de las empresas, las personas, cargos, documentos, programas informáticos…puede ser una información importante como pruebas que podrían ser necesarias en un hipotético procedimiento judicial

3. Siempre hay contrato

Aunque no se haya firmado ningún documento, siempre existe un contrato de hecho, Se trata de probarlo.

El trabajador o trabajadora tiene que demostrar los elementos llamados ‘constitutivos de obligación’ (categoría, antigüedad, jornada y salario).

Esto puede ser transcendental, más allá del resarcimiento económico, en caso de pérdida  del trabajo: en una situación administrativa irregular, si se puede acreditar una residencia de dos años y trabajo durante seis meses como mínimo, se puede regularizar la situación. ¿Cómo?:

 

  1. Una grabación (totalmente legal si la haces tú) de una conversación en la que el empresario reconozca tu antigüedad y jornada.
  2. Fotografías con un diario y con los compañeros/as de trabajo en el lugar del trabajo.
  3. Testigos: personal enfadado con la propiedad, empresas proveedoras…
  4. Documentación que pueda acreditar la relación.
4. Todo es importante, nada es banal: ¡IMPÚGNALO TODO!

¡No dudes! Tienes 20 días para impugnar un despido, sanción o modificación de condiciones de trabajo no debidamente notificadas.

Agotado el plazo, ya no habrá posibilidad de defender nuestros derechos.

No impugnar una sanción que no ha comportado suspensión de sueldo y trabajo porque no tiene consecuencias inmediatas es un error grave, pues la reincidencia o acumulación de sanciones puede justificar un despido disciplinario.

5. Todo por escrito

Cualquier comunicación a la dirección tiene que constar por escrito: una solicitud de licencia, excedencia, permiso, etc, hay que mandarla siempre por telegrama, burofax o registro.

La mejor manera de acreditar un despido verbal es enviar un burofax o telegrama con fecha de despido verbal, la disconformidad y solicitud de readmisión.

6. Precariedad no es obstáculo

La jurisdicción social es gratuita, no hay que pagar los costes por el procedimiento, a menos que sea temerario. Si no se tienen recursos económicos, se puede recurrir a la abogacía del turno de oficio, que no cobra. El dinero no es el problema, la voluntad de cambiar la situación injusta puede ser.

7. El despido no es siempre el final del camino

En general, el despido es libre (no gratuito). Pero, si es por discriminación o reacción a una reclamación del trabajador o trabajadora, el despido es nulo y la readmisión es obligatoria.

Paradójicamente, la mejor garantía para conservar el lugar del trabajo es hacerse notar (dejando un prudente rastro documental o probatorio) en defensa de los derechos laborales de manera continua, ya que entonces, tendrá que ser el empresariado quien tenga que acreditar que el despido no esta relacionado con reclamaciones.

8. Acción colectiva: Secciones Sindicales y organos unitarios

La mejor manera de conseguir una cobertura más amplia a tus acciones es a través de las secciones sindicales (que representan a la afiliación de un sindicato en la empresa), los delegados/as de personal y el comité de empresa. Esto permite tener refuerzo legal y cobertura a quien tema represalias y no se atreva a reclamar sus derechos.

La principal ventaja: además de poder hacer acciones de denuncia del incumplimiento del Estatuto o los Convenios, también se puede luchar por mejoras en las condiciones contractuales colectivas

9. Siempre la izquierda sindical

Esta situación la provoca el sistema. Por eso hay que apoyar a las organizaciones sindicales que luchan por la democracia de base y por el cambio social dentro de una lógica se superación del actual modelo económico.

Tu Sindicato eres tú y tus compañeros y compañeras de trabajo.

10. Liquidación - Finiquito

Por fin, pero no menos importante: ante un documento de ‘finiquito’; firma siempre ‘recibí no conforme’; muy probablemente contenga una renuncia formal a iniciar por parte tuya, cualquier reclamación, y eso facilitará el trabajo a la persona que te representa y defienda legalmente.